lunes, 14 de julio de 2014



Así continuaron, desde las once de la noche, a las tres de la madrugada, creyendo tener la potestad para juzgarlos sin la menor impunidad.   Porque ¿qué más les daban que sus juicios fuesen más o menos acertados?  Lo realmente importante en estos casos es la sensación de confort que el criticar produce al hacerlas sentir inmunes de toda imperfección. Una hermosura grotesca, burda, deforme, conforta al que critica. Bajo el filtro del espejo del critiqueo, creen convertir sus propias fealdades, en modelos de belleza. 

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