Ahora que se ha dejado de temer a las clases trabajadoras, ya no merecen respeto, y los de arriba pueden regodearse en su superioridad como si esto fuera el siglo XVIII (Polly Toynbee), en el libro de Owen Jones, Chavs. La demonización de la clase obrera.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Sol radiante toda la semana y María está pletórica. Esta tarde llegan en un vuelo de Milán a Roma sus hijos y su marido. Ha sido una larga semana que le sirvió para hacer muchas cosas. Arreglar armarios y limpiar despensas. Hacer algunos recados que le encomendó Esteban tan encarecidamente, con esa coletilla tan habitual en él de: -Cuidado con tus despistes-. Durante una semana dejó de seguir estrictamente el reloj de una vida cotidiana organizada alrededor de ellos: horarios de coles, visitas al especialista, hablar con tutores, recogerle a él.
Ordenó sus discos, fue a la peluquería, se acercó a ver una exposición que estaba a punto de cerrar y aprovechó algunos días para comer con la hermana de Esteban. Hoy camino al aeropuerto se siente expectante. Conduce prestando mucha atención a la carretera mientras escucha un CD de Dulce Pontes. El espléndido sol brilla allá arriba y aquí abajo a ella se la ve más atractiva que nunca, con ese brillo que da el amor que le trae esas ganas enormes de abrazarles.
Así de simple y hermosa es una vida buena.
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